Friday, October 26, 2012

XI Certamen de poesía de casas regionales de Alcobendas 2012


Participo en el XI Certamen de Poesía de las casas regionales de Alcobendas 2012 con este poemario: 


Nueve lunas

Tus abrazos ansían mi cuerpo
tus besos mis labios anhelan sentir
fulgor y cosquillas recuerdos que quedan
clavados en mi, sintiendo el partir.

La luna se funde en el negro del cielo
tus ojos brillantes reflejan tu ser
tu luz es mi suerte, mi pena, mi muerte
encerrado en mi alma te he de tener.

Te lloro en silencio, susurro despierta
gotas de luz acarician mi piel
te siento, te escucho, te veo en mis sueños
regalo divino me diste con tu miel.

Mismo cielo, misma luna
atardecer bañado de dolor
robé tu silencio de penas y flores
huí sin pensarlo, fugaz sin tu amor.

Lucecita mía que alumbra mi vida
que esconde su rostro al mío pasar
no corras, no escapes, te alcanza el murmullo
del mar y del río fundiendo el azar. 


Copérnicus


Tibio el sol de la primavera
llegando tarde este año está,
nos quita el abrigo gastado y dorado
amor e ilusiones el febo nos da.

Asombro y pasión dibujan senderos

mi piel extrañada no sabe nadar
ni lucho, ni lloro, me rindo al silencio
que entra, golpea y empieza a amar.

Luceros anónimos encienden el cielo

no viajan solos, con Tauro sí están
las nuevas sonrisas perfilan mi alma
y tu allí arriba, mirando estás.



Malicia

Ojos que piden amor infinito,

ojos que engañan sin ninguna piedad,
son rotas las almas que saben a cielo
y vuelcan en ellas toda su verdad.

Malicia conoce a seres cercanos

usurpa su alma y transforma su edad,
convierte en cenizas los sueños ajenos
y roba al mundo toda su beldad.

Son duendes perversos que hechizos nos hacen:

patas de rana y sabor a maldad,
mágicas pócimas nos dan sin saberlo,
que extirpan del alma toda la bondad.

No quiero saber que existen demonios

perdidos en calles de esta ciudad,
¡Quemadlos cual brujas en palos atados,
dejadlos en manos de la hermandad!

Temor en el pueblo han causado estas bestias

cambiaron un sueño por otra realidad
dejaron sin vidad a débiles niños,
saquearon las almas con perversidad.


La silla vacía

Un mes ya había pasado

desde la última caricia
que durmiera aquellas almas
bajo esa noche de brisa.

Divinamente ataviada

con atuendo de noche briscado,
auguraba su pálido rostro
un flébil futuro cercano.

Sentada la madre en su silla estaba

cuando el último y corto suspiro ella dio.
un susurro violento robó su esperanza
un temprano silencio arrancó su dolor.

En su viaje soñaba con risas eternas,

con rostros felices que ya no verá
dos pequeñas bocas escucha en sus sueños
diciendo ¿mamita ya no volverá?

Dos penas chiquitas perdieron el rumbo

no saben solitas cómo continuar
buscan en el cielo una nube distinta
un ángel, una madre con la cual soñar.

De noche, dormidos, se pierden en mundos

en lugares lejanos de mucho color
furiosos despiertan de miedo ellos solos
y en la boca sienten sabor a terror.

No entienden, no saben dónde ella fue

no lloran, no pueden siquiera pensar
pensar en la madre que un tiempo atrás
en aquella silla se solía sentar.

La sopa ahora queda fría en el plato

un frío silencio conquistó el salón
los ojos se pierden en muros vacíos
de amor, y se mueren en un vasto rincón.

Un bruñido sol muestra sus brazos,

la madre dormida en una nube va
mirando a sus hijos, cuidando sus almas
sanando dos soles con amor y paz.



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