Participo en el XI Certamen de Poesía de las casas regionales de Alcobendas 2012 con este poemario:
Nueve lunas
Tus
abrazos ansían mi cuerpo
tus
besos mis labios anhelan sentir
fulgor
y cosquillas recuerdos que quedan
clavados
en mi, sintiendo el partir.
La
luna se funde en el negro del cielo
tus
ojos brillantes reflejan tu ser
tu
luz es mi suerte, mi pena, mi muerte
encerrado
en mi alma te he de tener.
Te
lloro en silencio, susurro despierta
gotas
de luz acarician mi piel
te
siento, te escucho, te veo en mis sueños
regalo
divino me diste con tu miel.
Mismo
cielo, misma luna
atardecer
bañado de dolor
robé
tu silencio de penas y flores
huí
sin pensarlo, fugaz sin tu amor.
Lucecita
mía que alumbra mi vida
que
esconde su rostro al mío pasar
no
corras, no escapes, te alcanza el murmullo
del
mar y del río fundiendo el azar.
Copérnicus
llegando tarde este año está,
nos quita el abrigo gastado y dorado
amor e ilusiones el febo nos da.
Asombro y pasión dibujan senderos
mi piel extrañada no sabe nadar
ni lucho, ni lloro, me rindo al silencio
que entra, golpea y empieza a amar.
Luceros anónimos encienden el cielo
no viajan solos, con Tauro sí están
las nuevas sonrisas perfilan mi alma
y tu allí arriba, mirando estás.
Malicia
Ojos que piden amor infinito,
ojos que engañan sin ninguna piedad,
son rotas las almas que saben a cielo
y vuelcan en ellas toda su verdad.
Malicia conoce a seres cercanos
usurpa su alma y transforma su edad,
convierte en cenizas los sueños ajenos
y roba al mundo toda su beldad.
Son duendes perversos que hechizos nos hacen:
patas de rana y sabor a maldad,
mágicas pócimas nos dan sin saberlo,
que extirpan del alma toda la bondad.
No quiero saber que existen demonios
perdidos en calles de esta ciudad,
¡Quemadlos cual brujas en palos atados,
dejadlos en manos de la hermandad!
Temor en el pueblo han causado estas bestias
cambiaron un sueño por otra realidad
dejaron sin vidad a débiles niños,
saquearon las almas con perversidad.
La silla vacía
Un mes ya había pasado
desde la última caricia
que durmiera aquellas almas
bajo esa noche de brisa.
Divinamente ataviada
con atuendo de noche briscado,
auguraba su pálido rostro
un flébil futuro cercano.
Sentada la madre en su silla estaba
cuando el último y corto suspiro ella dio.
un susurro violento robó su esperanza
un temprano silencio arrancó su dolor.
En su viaje soñaba con risas eternas,
con rostros felices que ya no verá
dos pequeñas bocas escucha en sus sueños
diciendo ¿mamita ya no volverá?
Dos penas chiquitas perdieron el rumbo
no saben solitas cómo continuar
buscan en el cielo una nube distinta
un ángel, una madre con la cual soñar.
De noche, dormidos, se pierden en mundos
en lugares lejanos de mucho color
furiosos despiertan de miedo ellos solos
y en la boca sienten sabor a terror.
No entienden, no saben dónde ella fue
no lloran, no pueden siquiera pensar
pensar en la madre que un tiempo atrás
en aquella silla se solía sentar.
La sopa ahora queda fría en el plato
un frío silencio conquistó el salón
los ojos se pierden en muros vacíos
de amor, y se mueren en un vasto rincón.
Un bruñido sol muestra sus brazos,
la madre dormida en una nube va
mirando a sus hijos, cuidando sus almas
sanando dos soles con amor y paz.
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