Tuesday, November 27, 2012
Thursday, November 22, 2012
Tuesday, November 20, 2012
Saturday, November 17, 2012
Friday, November 16, 2012
Thursday, November 15, 2012
Wednesday, November 14, 2012
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.
Primera conferencia
Confirmadísimo. El miércoles 28 de Noviembre estaré dando mi primera conferencia sobre bosques comestibles y permacultura en la asociación de permacultura Kiribilore en Vitoria. A preparar mi presentación ya... ¡Qué ganas!
En reserva
Hoy terminé de leer un libro. Cuando acabé, me sentí extrañamente absorbida por él. En cierta medida me sentía protagonista del libro: de lo que leía, de lo que sentía y decía.
También he de decir que cierto lado primitivo se despertó en mi, el lado básico, el ello de toda mujer, las ganas de explorar, de conocer los recovecos de mi conciencia y los deseos reprimidos de toda una vida. Sonará tal vez un poco descabellado, extemporáneo, pero sentí —y siento— que la vida se me escapa y que no la he vivido —ni lo hago— como yo quisiera.
Nunca me ha venido fácil, a decir verdad. Ésta se me ha presentado bastante irregular y regular, siendo literal en mis palabras, pero siempre, por un motivo u otro, he salido adelante yo solita.
Me preguntaréis si me ha dado resultado el luchar. Pues bien, en algunos casos si, en otros no. A grandes rasgos puedo afirmar que sí. Me he salido con la mía en muchas ocasiones, aunque no sé si para bien o para mal. Supongo que los resultados solo se pueden apreciar a muy largo plazo. También supongo que debería contar la opinión de la poca gente que realmente uno llega a tener de amigo a lo largo de nuestras vidas. Eso siempre lo tuve claro. Nunca fui una mujer —en su tiempo, niña—de grandes amistades. Siempre fui el perro verde del grupo. El principal motivo por el cual me clasificaban a la cabeza del top forty de frikis era por el hecho de gustarme leer, escribir y estudiar. Ningún niño perdonará jamás a un compañero que le guste leer. En mi caso en particular, el estigma se estableció desde bien temprano. La energía que mis compañeros de colegio no aplicaban en estudiar sí la concentraban en volcarla en forma de desprecio hacia mi y alguna que otra compañera. ¿De qué manera? De muchas, pero principalmente en llamarme "chupamedias" y "traga". Al principio, durante los primeros años, me dolía. Llegaba a casa a la una de la tarde, me preparaba la comida, hacía los deberes y luego me pasaba horas tumbada en la cama leyendo algún libro sobre animales o plantas, o cogía alguna novela de la estantería que había en el pasillo del chalet y me la devoraba hasta el final. Era mi manera de evitar pensar que al otro día tenía que volver al colegio y soportar a esos niños y niñas que de una manera cruel se mofaban de mi.
Pasaron los años y me fui del colegio privado a la escuela pública otra vez —la economía neoliberal ya daba sus frutos tambiñen allí—y allí me reencontré cara a cara con la alegría nuevamente. El ambiente asfixiante que se respiraba en el colegio privado era todo lo contrario al aire fresco que encontré en el instituto de Martínez. A pesar de encontrarme con una fauna plural y colorida, yo sení que ese era mi sitio. Pude respirar después de cinco años de enseñanza privada y cerebros también privados —éstos, de materia gris y sentido común. A partir del cambio de instituto mi horizonte emocional se expandió y logré sentir que "pertenecía" a un grupo. Recuerdo a mis colegas más cercanas: Mariela, Carolina, la otra Mariela —la judía—, Sol, Ana, Guillermo, Víctor, Rogelio, Gonzalo... Todos formábamos un grupo dispar pero unido. Cada uno con sus diferencias, pero todos aceptando en mayor o menor medida nuestras cualidades.
Me enpeñé en no estudiar. Quise "adaptarme" y ver qué pasaba si dejaba de estudiar —en realidad no estudiaba, nunca cogía un libro por las tardes, simplemente porque prefería ir a andar en bici o directamente dormir la siesta a coger un libro de texto. Aún así, mi nombre aparecía en el cuadro de honor del instituto, algo así como la cartelera del MC Donald´s donde ponen al empleado del mes. Mariela se empeñaba en decirme: "Viste, estás otra vez en el cuadro... ¿Lo saben tus viejos?" Yo miraba mi nombre escrito y mis ojos bailaban la danza del desinterés. Realmente nunca me interesó figurar en ese cuadro ni que me hicieran abanderada en séptimo de primaria. No necesitaba eso. Quería algo más, algo que no sabía qué era, pero notaba su vacío en mi.
Creo que es precisamente ese vacío el que volví a sentir al acabar el libro. Pero no es una incompleción filosófica, de la que tanto hablaba mi amigo Nietzche. No. Mi vacío es uno bien definido. Sé qué le llena, cuántos litros de sustancia caben y cuánto cuesta. Es como mi depósito de gasoleo vital. Y esos han sido, en definitiva, los altibajos que he sentido en mi vida.
Y ahora funciono con la reserva. El filtro cumple su función y se queda con la mayoría de partículas nocivas para el correcto funcionamiento de mi motor interno, pero siempre hay alguna que se cuela y es la que más daño hace.
Sí, estoy funcionando con la reserva. Esa es la imagen que tengo de mi ahora. La luz roja se me ha encendido pero sigo de largo cuando veo una gasolinera. A ver, en definitiva, hasta dónde llego...
Tuesday, November 13, 2012
Malas experiencias
Mientras me penetra sin suavidad, me grita cosas inmundas. Yo sólo tengo una cosa en la cabeza: acabar cuanto antes y largarme de aquí. El peso de su cuerpo asqueroso encima del mío se parece a una roca de cien toneladas, y a cada movimiento que va dando, me llega al olfato un olor corporal de animal salvaje. En el momento de correrse, esta masa se transforma en una serie de temblores y convulsiones, difíciles de aguantar. Cuando todo ha acabado por fin, cojo mi ropa y sin decirle ni una palabra, empiezo a vestirme mientras me voy dirigiendo a toda prisa hacia la puerta. Desciendo las escaleras corriendo y una vez en la calle, paso delante de los mocosos, que siguen allí, curiosamente callados, y hago un sprint digno de una carrera de atletismo. Quiero escapar de ese impresentable y dejar atrás todas las palabras vulgares que me ha farfullado. Pretendo, al correr, que estas palabras horribles desaparezcan con el viento. Una vez sin aliento, me paro, y sin tratar de contenerme, me pongo a llorar todas las lágrimas acumuladas, toda la rabia contenida.
Monday, November 12, 2012
La cebolla, atrevida, se iba despojando de sus vestidos para la sesion de rayos oliV.A. #microcuento
Sunday, November 11, 2012
Recuerdo que, después de hacer el amor con él la primera vez,.sentí la necesidad de poner en el papel todos los ruidos que había hecho nuestra ropa al caerse, explicar el trayecto de su lengua recorriendo todo mi cuerpo, el juego de sus manos sobre mi pecho, la ternura de sus caricias en mi vientre, el olor de su aliento que soplaba sobre mi rostro, como un pequeño viento familiar que llegaba siempre cuando el cuerpo tiene fiebre de lujuria, la alegría compartida durante nuestros orgasmos, nuestro reposo, entrelazados, los golpecitos cómplices de los dedos de sus pies contra los míos cuando intentábamos encontrar el sueño, y su manera de abrazarme para no dejarme escapar a la otra punta de la cama. Había intentado recordar todo lo que pasó por mi cabeza cuando entró en mí la primera vez. Pero no me acuerdo ya. Imágenes confusas bailan en mi mente. Estoy cansada y mi vida acaba de dar un giro de 180 grados.
Extracto de "Diario de una ninfómana", de Valerie Tasso.
Extracto de "Diario de una ninfómana", de Valerie Tasso.
III Certamen "Navidad alternativa" (microrrelato)
De los innumerables concursos y certámenes que me llegan para participar, hoy he elegido uno de Verbalina Escuela de Escritura Creativa
Acabo de terminar un microrrelato —que no debía exceder las doscientas palabras— y lo he enviado bajo pseudónimo.
A continuación, el microrrelato con el que participo —cabe aclarar que en este certamen el tema es "Navidad alternativa".
Tres sillas vacías
Sus
pequeñas manitas recortaban y escribían en la cartulina roja. De entre los
pliegues de su falda sacó un pedacito de rama del gran abeto de Navidad, aquel árbol
gigantesco montado hacía unos días mientras los villancicos sonaban de fondo al
compás de los copos níveos que se iban adhiriendo a las ramas peladas de los
árboles. Cuando terminó, se puso su gorro de lana y su cazadora y, deslizándose
sigilosamente, se dirigió a la calle.
Era
Nochebuena. Mientras su madre bañaba el pollo con caldo de verduras y montaba
la nata del postre, ella se ofreció a preparar la mesa para los invitados.
El
timbre sonaba y la familia iba llenando el hogar, abarrotando la estancia con
ronroneos de felicidad y aromas a turrón. Cuando el timbre sonó nuevamente, la
madre abrió y de pronto enmudeció. Ante ella se encontraban los López, antiguos
vecinos y nuevos residentes del cine abandonado del barrio. Nerviosos, éstos se
aferraban a las invitaciones de cartulina que la niña les había entregado hacía
solo unas horas. Una mirada a los ojos de su hija le bastó para comprender
porqué aún permanecían vacías esas tres sillas de la gran mesa de Nochebuena.
Pseudónimo:
Ishtar
La segunda copa empieza a hacer su efecto y voy notando un hormigueo que me sube desde las piernas y se va concentrando a la altura del pubis. Un calor invade mi espina dorsal y escala mi espalda hasta la nuca. Mientras me sigue hablando, me quito el top y el sostén, y Roberto detiene de repente su monólogo, visiblemente sorprendido. Sin avisar, se tira bruscamente sobre mis pezones y me los aprieta como si estuviera intentando deshinchar un globo. Me siento convertida de repente en un hueso de goma para cachorros. Luego, babeando, me coge el pezón izquierdo entre el pulgar y el dedo como quien intenta encontrar la estación de radio de los cuarenta principales. Odio eso, pero le dejo hacer. Seré sincera: todo me lo he buscado cuando acepté entrar en su habitación.
Saturday, November 10, 2012
Él le dijo: ya no te quiero. Ella cortó por lo sano. Su corazón en dos partes. Y le siguió queriendo la mitad, pero el doble.
#microcuento
Friday, November 09, 2012
Thursday, November 08, 2012
Ponencia
Contenta. A fin de mes me voy de ponente a Vitoria, a unas charlas sobre permacultura y bosques comestibles. Genial. Quien sabe... tal vez por ahí se enfila mi futuro.
Vapor encadenado
En casa. Hoy tocaba ir a comprar al Ahorra más. Yo, que siempre voy solita, me encontré con dos madres del cole. Y bueno, se me hizo tarde y aquí estoy. Nublada, como el día.
Hoy no puedo despejarme. Tengo los recuerdos anclados en otro momento y me es imposible moverlos. Será la lluvia, la humedad, la falta de color y las tonalidades de grises. Será que el sol últimamente está perezoso, como yo.
El sol se esconde y no quiere hablarme. Se oculta detrás de las nubes y desde ahí brinda su calor a otras latitudes. Pero, aunque sé que está ahí, él se niega a salir de su escondite. El vapor de agua le protege. La inmensa protección celeste se despliega ante mi, con múltiples disfraces con nombres estrambóticos: cirrus, cúmulus nimbus, estratus... Su calor mi piel guarda, impaciente hasta que aparezca en el horizonte.
Wednesday, November 07, 2012
Tuesday, November 06, 2012
Sus palabras eran tan profundas que para decirlas tenía que hacerlo desde el sótano de su casa. #Microcuento
III Concurso Internacional de Microrrelatos "Museo de la Palabra"
Hoy he enviado mi microcuento al III Concurso Internacional de Microrrelatos "Museo de la Palabra".
La única consigna era no superar las cien palabras y el lema del concurso este año es "Palabra y Libertad".
No puedo publicar el relato porque en las bases pone que no puede haber sido publicado en ningún sitio. Lo siento.
El testamento decía: "Cuando muera, donaré todos mis órganos a la orquesta". Y así se hizo. #Microcuento
La comidita de hoy
Hoy he hecho risotto de queso azul con nueces caramelizadas y tomates italianos secos al aceite de oliva virgen extra. De gourmet... ¿Lo mejor? Las nueces, definitivamente.
Se comió el mundo y le cayó indigesto. Lo devolvió con tanta fuerza que un tsunami salió de su boca. #Microcuento
Monday, November 05, 2012
Sunday, November 04, 2012
Saturday, November 03, 2012
Friday, November 02, 2012
Thursday, November 01, 2012
Era adicta a los trozos de muerte. Dormía como nunca para evitar lo de siempre. Una sobredosis la despertó. #Microcuento
—Quiero partirte la cara.
—Pártemela, pero hazlo con el arma de creación masiva más poderosa del mundo: tus besos.
#Microcuento





