El pasado le atenazaba el presente y le robaba el futuro. Irrumpía en sueños, en los rincones y en su memoria. Deseó tropezar con sus huellas pero eran invisibles a sus ojos. Miró al sol y supo que en su alma siempre se hallaría. Resignada, dejó de luchar en el presente para olvidar su pasado y tener un futuro.
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