Noche de sábanas húmedas;
corazones anhelantes.
La luna brilla y parpadea
esperando a su amante.
Y yo aquí abajo, amando.
Miro tu rostro; en la negrura,
perfilo letras y soñando
busco tus labios; en la espesura.
Un breve momento
en una larga mañana
sus huellas eternas dejan
sembrada tristeza en mi alma.
Ausentes las risas se alejan,
pérfidas muecas de falsas canciones
encuentra a su paso el viajero,
proscrito y solo, las ilusiones.
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